jueves, 11 de noviembre de 2010
Mi alma tiene prisa
He contado mis años y he descubierto,
Que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante,
Que el que he vivido hasta ahora...
Me siento como aquel niño al que regalan una bolsa de caramelos:
Los primeros se los come feliz,
Pero, cuando se percata de que quedan pocos, comienza a
Saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
En las que se discuten estatutos, normas, procedimientos
Y reglamentos internos, sabiendo que no se conseguirá nada.
Ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que, a pesar
De su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para perderlo con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan ‘egos’ inflados.
No tolero a los manipuladores, ni a los aprovechados.
Me molestan a los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces,
Para apropiarse de sus puestos, sus talentos y sus éxitos.
Detesto, si soy testigo, los efectos que genera la lucha por un cargo importante.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos, si acaso…
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Con pocos caramelos en la bolsa…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reírse de sus errores.
Que no se vanaglorie con sus triunfos.
Que no se considere elegida antes de tiempo.
Que no eluda sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee caminar únicamente caminar al lado de la verdad y de la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena vivirla.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los duros golpes de la vida, le han enseñado a crecer con suaves caricias a su alma.
Sí… tengo prisa… para vivir con la intensidad que nada más que la madurez puede dar.
Pretendo no malemplear ni tan solo uno de los caramelos que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres estimados, y con mi conciencia.
Deseo que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, también llegarás…
Por Mario Andrade
Poeta Brasileño
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Hombres de Honor - Camina Cocinero
Hay ciertas películas, que las grabo en mi mente, para volver a repasar mi humanidad y renovar mi energía y convicción. Entre estas películas está: Hombres de Honor. Basada en la vida real, la protagonizan dos señores actores: Robert De Niro y Cuba Gooding Jr. Trata del primer buzo de la Marina de los Estados Unidos, negro. De su valiente vida y de su humilde origen. Este video es el final de la película, en el cual a Carl (Cuba Gooding Jr) lo habían cesado del servicio debido a un accidente en el cual perdió una de sus piernas. Posteriormente le pusieron una protesis, y deseaba volver al servicio activo como buzo de la marina. Hay que hacer notar, que el traje de buzo usado en esos tiempos pesaba aproximadamente 90 kilos (180 lbs). Esta escena demuestra de manera gráfica que nuestro verdadero poder proviene de nuestro corazón. Ese coraje de cambiar nuestra realidad. Esa valentía de seguir, a pesar de que otros nos vean ya vencidos. Esa llama, arde en nuestro interior. Nos toca a nosotros mantenerla prendida.
Desafiando Gigantes
Les comparto este video, que trata sobre esa entrega necesaria para triunfar en la vida. Trata sobre darlo todo, aún cuando las condiciones sean adversas. Trata sobre el liderazgo y la responsabilidad que esto conlleva. Todo esto ambientado en un equipo de futbol americano, integrado por jóvenes, principales actores del futuro del mundo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Nunca Claudicar, nunca darnos por vencidos...
Les comparto un video de lo más entretenido, sobre la actitud de los lideres. Un video que aborda de manera jocosa, esa perseverancia y paciencia que debemos tener para luchar y disfrutar de nuestras vidas.
La Madurez - Valorarse uno mismo
Interesante artículo del New York Times, merecedor de una discusión:
¿Son motivo de vergüenza celulares sencillos?
El texto cuenta la experiencia de Chris Glionna, supervisor de restaurantes de una conocida compañía, con su viejo celular. Como el teléfono le daba el servicio necesario, no le preocupaba que estuviera fuera de moda. Pero... (siempre hay un pero) sus colegas lo molestaban y se burlaban cuando extraía su "pisapapeles" del maletín. Llegó a sentirse tan avergonzado que hace un par de meses lo cambió por un BlackBerry.
Dice así el Dr. Alejandro Morton: la Crisis en el mundo se debe, entre otras cosas, a la inseguridad que las personas tienen en ellos mismos; su continua necesidad de comprar jamás será satisfecha porque esperan que la satisfacción personal venga de lo comprado, y jamás será así.
A nivel social no nos hemos dado cuenta de que ese impulso descontrolado por comprar es, en el fondo, la causa profunda de la crisis económica que ha cundido ya por todo el mundo, alimentada por un sistema financiero insaciable que facilitó recursos para que compraran quienes no tenían con qué".
Pocas cosas hay más tensionantes que tratar de mantenerse a la moda en ropa, calzado, accesorios, tecnología, viajes, comidas, restaurantes, casas, muebles, autos y todo lo añadible. Quien tiene dinero en exceso puede comprar, usar y desechar, pero quienes vivimos sujetos a un presupuesto debemos cuidar qué compramos y entender por qué y para qué lo compramos.
En efecto, la presión social existe, pero debemos preguntarnos cuánto nos presiona y cuánto nos dejamos presionar???
¿Cuál es el problema de que se rían de nuestro celular viejo? La risa es buena y si no les gusta el celular pueden bromear a costa de él y criticar el aparato, a su dueño o a ambos. El problema es de ellos, no del dueño del celular, a menos que éste lo acepte.
Desafortunadamente hoy día uno se refiere a las personas por sus posesiones: "Es el chavo del convertible rojo" o "La señora que usa ropa de marca y tiene una casa enorme" o "Es el director que siempre anda a la moda". Es decir, su personalidad no emana de lo imprescindible, sino de lo prescindible. Lo primero no se compra en ningún lado; lo segundo en cualquiera, si se tiene los medios para hacerlo.
Un amigo muy cercano es multimillonario, pero nosotros lo averiguamos por accidente tras años de conocerlo. Es sencillo, generoso, adaptable a todo y disfruta lo disfrutable. Jamás presume y nunca hace alarde de nada porque tiene muy claro qué cosas son importantes en su vida.
Las trampas de la presión social siempre han estado ahí. Caen en ellas quienes no se conocen a sí mismos y tienen una escala de valores centrada en lo social y en su desarrollo han tenido carencias afectivas.
El vacío personal no lo llena ni los closets repletos, ni los carros lujosos, ni las joyas exclusivas, ni los accesorios de lujo. La satisfacción de los consumidores insaciables no viene de poseer las cosas, sino de presumirlas ante los demás.
¿Tiene usted un celular del que sus "amigos" se ríen cuando lo usa? Ríase con ellos y úselo hasta que guste. ¿Le duelen las burlas? Entonces cambien de AMIGOS, no de CELULAR, es lo justo.
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