lunes, 23 de agosto de 2010

Autoestima: la base del liderazgo

autoestima-255x300

Baja autoestima es como no tener cinturón de seguridad para viajar en una montaña rusa. No disfrutaríamos del viaje, y cada subida y bajada brusca en la montaña de la vida nos haría sentir que caemos al vacío.

Imagínese o simplemente recuerde, en su experiencia pasada, las siguientes situaciones de un gerente con sus subordinados:

  • ¡No estoy de acuerdo! Ninguna de las ideas que plantean dará resultado. Como siempre, yo soy el único que piensa en esta organización.
  • ¡Esta es la tercera vez que te equivocas! ¿Es que no tienes cerebro?
  • Aquí se hace lo que yo digo. Aquí hay una persona que manda, y ésa soy yo. Eso de dar poder, del empowerment, son tonterías. La única forma de hacer bien las cosas es obedeciendo a un líder, y ése soy yo.

Situaciones como éstas deterioran la motivación de los subordinados y bajan sustancialmente la productividad en las empresas.

Yo le formulo al lector la siguiente pregunta: ¿cuál cree que es el elemento común de la personalidad de los gerentes anteriormente mencionados? La respuesta es: falta de autoestima.

Según Branden, la autoestima tiene dos ejes: la capacidad de sentirse competente y seguro, y la capacidad de valorarse y respetarse a sí mismo. Cuando los gerentes tienen baja autoestima actúan como una liga que está presionada hacia abajo y ejerce una fuerza para regresar a su posición original. Esa fuerza se traduce en conductas que tratan de elevar la autoestima a toda costa, pero sin lograr ningún resultado.

Cuando un gerente tiene una baja autoestima su conducta menoscaba permanentemente a los demás. Como no se siente competente, necesita creer que los demás son menos que él. Cada vez que encuentra errores en sus subordinados, o que se convence a sí mismo de que sus ideas son las mejores, o cada vez que se siente poderoso porque es el único que toma decisiones, está tratando de subir su autoestima de forma ficticia. Trata de sentirse competente, que vale y que es superior a sus subordinados.

Hoy en día la gerencia moderna propone entregar más poder, confianza y responsabilidad a los subordinados. La calidad total y la cultura de la innovación se basan en gerentes capaces de trabajar en equipo con su personal, de crear un clima de cooperación y de crecimiento personal. Si el gerente tiene una baja autoestima saboteará inconscientemente cualquier esfuerzo por lograr este tipo de cultura.

Cuando nuestra autoestima es baja, nos comportamos como cuando tenemos un globo agujereado. Tratamos todo el tiempo de inflarlo -es decir, de subir la autoestima con conductas como la antes mencionadas. El globo se infla un poquito, pero luego vuelve a su estado original. Para subir la autoestima de forma real se requiere de un proceso mucho más complejo.

Lo más trágico de la autoestima es que la persona no es consciente de sus conductas. Se trata de procesos subconscientes que viene desde la niñez. Por eso, para elevar la autoestima de forma real se requiere de una terapia psicológica seria que permita a la persona tomar conciencia de su conducta e ir construyendo, poco a poco, las bases sobre las que desarrollará su seguridad y valoración.

Los gerentes con baja autoestima tienen otro tipo de conductas que también son perjudiciales para el mundo empresarial. Tratan de ponerse en situaciones en las que terminan haciendo las cosas mal, donde se demuestran a sí mismo que, efectivamente, no son competentes. Es el caso, por ejemplo, de un gerente que acepta más y más trabajo hasta que se satura y las cosas le salen mal. O el de una persona que sabe que al gerente le molesta la impuntualidad y llega permanentemente tarde a trabajar, con lo que comete una suerte de autosabotaje. A través de comportamientos subconscientes, terminan comprobando que en realidad no son personas capaces.

Otras conductas resultantes de una baja autoestima son los excesivos celos profesionales, la inseguridad para comunicar sus ideas, el excesivo deseo de mostrar símbolos de status y de hablar permanentemente de sus logros, así como la incapacidad para innovar y cambiar.

El Centro de Liderazgo de la Universidad Peruana de Ciencias hizo un estudio en el que encontró que el principal tema tabú en las empresas era hablar del estilo de liderazgo del jefe. Nadie habla del estilo gerencial del jefe por miedo a las represalias. Entonces, si los subordinados no se atreven a enfrentar este problema por miedo y el jefe no es consciente de su realidad, ¿cuándo y cómo saldremos de este círculo vicioso?.

por: David Fischman del libro EL CAMINO DEL LÍDER

sábado, 21 de agosto de 2010

Un domingo cualquiera - Discurso Motivacional- pulgada por pulgada


Este video es un fragmento de la película Un domingo cualquiera. En él, se habla de esa pulgada extra, esa entrega que debe estar presente, en todo lo que hagamos. Y al ser el comportamiento de todo nuestro grupo de trabajo, la confianza y la fortaleza no tienen límites. Magistralmente actuado por Al Pacino.

Invictus - poema de William E. Henley


Este poema es un tesoro a la fortaleza interior que cada uno de nosotros tenemos. Este escrito sirvió como soporte emocional a Nelson Mandela durante sus años de prisión en Sudafrica.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El arte de enseñar

Una vez, cuando era alumno de la escuela primaria, me dieron como tarea para las vacaciones de verano un trabajo manual que debía entregar al inicio del siguiente semestre. Sin embargo, por falta de destreza, no pude preparar nada y volví a clases con las manos vacías.

Cuando el maestro me preguntó qué había pasado con mi proyecto, en un intento de salir del aprieto, respondí que lo había olvidado en casa. Para mi consternación, el maestro me dijo que regresara inmediatamente a buscarlo.

Volví abatido. Una vez en casa, busqué desesperadamente y encontré un estante para libros que mi hermano mayor había hecho. Al presentarlo, el maestro elogió mi trabajo y me dio una buena nota. Por supuesto, ahora sé que se había dado cuenta de todo.

En cierto sentido, él había recompensado una mentira; pero había algo más que eso; su corazón cálido y
magnánimo, que todo lo abarcaba, fue capaz de transmitirme con certitud que confiaba en que me esforzaría en el futuro. Hasta el día de hoy, su generosidad me inspira una profunda gratitud. Naturalmente, después del episodio, me sentí terriblemente avergonzado y juré en el acto que nunca volvería a cometer una acción como esa.

La educación es lo que realmente queda grabado en el interior de una persona, más allá de las lecciones que se imparten en el aula, que se olvidan fácilmente. La labor educativa consiste, en esencia, en forjar la personalidad, cultivar a los jóvenes para la vida en sociedad y en alentarlos a pensar por sí mismos. A la vez, el aprendizaje es mucho más que incorporar conocimientos y técnicas, ya que la simple capacidad para memorizar y razonar no es equiparable a la sabiduría, la riqueza emocional y la creatividad.

Cuando en el proceso educativo no se inculcan valores y un sentido de propósito, las personas se convierten en meros robots cargados de información. Si los educadores se vuelven insensibles y priorizan la competencia entre alumnos, terminan sembrando la arrogancia en quienes logran un buen rendimiento académico; por lo contrario, los menos hábiles pierden la confianza en sí mismos y comienzan a sentir el temor a equivocarse.

Lamentablemente y con frecuencia, el objetivo de la educación se reduce solamente a preparar personas útiles en áreas específicas de la sociedad. En efecto, el sistema educativo japonés, al igual que en muchos otros países, ha menoscabado el desarrollo pleno del potencial en los niños.

En la búsqueda implacable de un mayor rendimiento académico, es fácil perder de vista lo más importante: el propósito del aprendizaje.

El auténtico objetivo de la educación debe ser el de orientar a las personas hacia una existencia feliz. Esta noble disciplina no debe someterse a las demandas de un sistema o al imperativo de producir empleados que solo generen ganancias para las corporaciones. La razón fundamental de la educación debe ser el ser humano, y su meta irrenunciable, la dicha de las personas.

Mi mentor, Josei Toda, solía decir que el error más grave que había cometido la humanidad en la era moderna había sido confundir el conocimiento con la sabiduría. El conocimiento en sí puede ser utilizado para fines tanto benéficos como maléficos. La historia nos muestra un sinfín de ejemplos deplorables de personas que, aun con un elevado nivel de educación, son responsables de los daños más terribles, mucho mayores que los que pueden llegar a perpetrar quienes no recibieron una educación formal. Por ejemplo, entre los oficiales nazis que planearon la "solución final" del "problema judío", durante la Conferencia de Wannsee, había siete individuos que poseían doctorados. He ahí una prueba de los graves extremos a que se puede llegar a causa a una educación carente de lores.

La sabiduría, por el contrario, conduce infaliblemente a la felicidad. Por ello, la misión de la educación debe ser estimular y liberar la sabiduría inherente a los niños y a los jóvenes; es decir, debe concentrarse en hacer surgir el potencial que tienen todas las personas y no, en forzarlas a adaptarse a un modelo establecido.

Tengo la convicción de que todo joven tiene la capacidad de cambiar el mundo. El rol de los mayores es confiar en ellos, alentarlos, inspirarlos y estimular sus capacidades.

De la misma manera, la relación entre el maestro y el alumno es esencial para que los estudiantes puedan ampliar sus horizontes y enriquecer su vida. El verdadero proceso educativo consiste en la formación de la personalidad, a través de la inspiración que una persona puede brindar a otra con el ejemplo de sus propias cualidades humanas. Cuando un profesor alberga una gran pasión por la verdad y acompaña al estudiante en su búsqueda, infunde naturalmente el deseo de aprender. Los niños solo abren su corazón a quienes manifiestan una genuina preocupación por su bienestar y en esas personas depositan su confianza.

Es penoso que el vínculo imprescindible entre maestro y discípulo se esté debilitando a causa de la desconfianza y la incomprensión. En todas partes, mientras los maestros bregan para controlar y disciplinar a sus alumnos, se agrava la disconformidad de los estudiantes, que se ven obligados a llenarse de conocimientos y se sienten ignorados en su necesidad de saber más de la vida, la realidad y las relaciones personales.

Los docentes que no tratan de entender y de cuidar a sus estudiantes, y prefieren manejarse todo el tiempo con conceptos estereotipados, no pueden satisfacer la curiosidad de los niños ni entender cómo estos se sienten. No olvidemos que lo más importante que tiene un centro educativo son sus alumnos.

Conocí la experiencia de un maestro de nivel primario en Japón que tenía una alumna con dificultades de seguir al mismo ritmo de estudios que sus demás compañeros. Un colega suyo le dijo: "Las personas son como la fruta; de un veinte a un treinta por ciento termina desechándose, y no hay nada que se pueda hacer al respecto". A pesar de que esas palabras le parecieron detestables, el maestro a la larga terminó desistiendo en su esfuerzo.

Un día durante el recreo, se percató de que la niña estaba jugando con un rompecabezas, que consistía en
introducir unas piezas plásticas dentro de una caja. Al poco rato, las piezas coincidieron, y ella, dando un salto,estalló en júbilo. Su rostro resplandecía de alegría como nunca antes. El maestro se arrepintió. Se dijo a sí mismo: "¿Acaso no soy un profesional de la educación? Mi trabajo es hacer que todos los chicos se gradúen con la seguridad de que, si lo intentan, lo lograrán".

El maestro descubrió que los padres de la niña, egresados de universidades prestigiosas, siempre la tildaban de tonta en el hogar. El profesor resolvió que él se encargaría de elogiarla todos los días por cualquier logro, así fuese pequeño, para borrar las sombras que habían teñido su corazón infantil.

Luego de un año de ardua labor, la niña cambió por completo. Le fue sumamente difícil, pero a su propio ritmo, comenzó a experimentar la alegría de aprender. Lo decisivo fue que ella misma descubrió que todo se lograba con esfuerzo.

Durante la niñez, así como un pequeño tropiezo puede destruir la confianza, una pequeña oportunidad puede
impulsar un gran cambio. Por ello, el mayor desafío de un educador es creer firmemente en el potencial de sus alumnos y procurar sinceramente la felicidad de cada uno de ellos.
 
 
Por Daisaku Ikeda

Un cuento sobre la amistad de Paulo Coelho

Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…)

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

Buenos días.
Buenos días - Respondió el guardián
¿ Cómo se llama este lugar tan bonito?.
Esto es el cielo.
Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…

Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles..
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

Buenos días – dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.
Podéis beber toda el agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.
CIELO.

¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡ Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.

De ninguna manera! – increpó el hombre
En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…

por Paulo Coelho.

La pieza faltante

Narra la historia de una rueda a la que le faltaba un pedazo, pues habian cortado de ella un trozo triangular. La rueda queria estar completa, sin que le faltara nada, asi que se fue a buscar la pieza que habia perdido.


Pero como estaba incompleta y solo podia rodar muy despacio, reparo en las bellas flores que habia en el camino; charlo con los gusanos y disfruto de los rayos del sol. Encontro montones de piezas, pero ninguna era la que le faltaba, asi que las hizo a un lado y prosiguio su busqueda.

Un dia hallo una pieza que le venia perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues ya estaba completa, sin que nada le faltara. Se coloco el fragmento en el cuerpo y empezo a rodar. Volvio a ser una rueda perfecta que podia rodar con mucha rapidez…Tan rapidamente, que no veia las flores ni charlaba con los gusanos. Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecia el mundo cuando rodaba tan a prisa, se detuvo, dejo en la orilla del camino el pedazo que habia encontrado y se alejo rodando lentamente.

La moraleja de este cuento, es que, por alguna razon, nos sentimos mas completos cuando nos falta algo. El hombre que lo tiene todo es un hombre pobre en ciertos aspectos: nunca sabra que se siente anhelar, tener esperanzas, nutrir el alma con el sueno de algo mejor; ni tampoco conocera la experiencia de recibir de alguien que lo ama lo que siempre habia deseado y no tenia.

Hay integridad en la persona que acepta sus limitaciones y tiene el suficiente coraje para renunciar a sus suenos inalcanzables sin considerar que por eso ha fracasado. Hay entereza en quien ha aprendido que es lo bastante fuerte para sufrir una tragedia y sobrevivir, que puede perder a un ser querido y aun asi sentirse completo. Ha atravesado por la peor experiencia y salido indemne.

Cuando aceptemos que la imperfeccion es parte de la condicion humana y sigamos rodando por la vida sin renunciar a disfrutarla, habremos alcanzado una integridad a la que otros solo aspiran.

Autor Anónimo

martes, 17 de agosto de 2010

Heroína del desierto

Waris Dirie


“ A mí nadie puede ya dañarme , sólo DIOS “

La heroína de esta historia real, fue la primer modelo africana en tener un contrato en exclusiva con Revlon.
En 1997,escribe su primer libro, su autobiografía, Flor del desierto, se publicó en Nueva York.
En el segundo libro ,año 2002 AMANECER EN EL DESIERTO, describe su viaje.
En su tercer libro, 2005 NIÑAS DEL DESIERTO , habla del día que rompió el silencio, sus contratiempos y sus éxitos.
Su cuarto libro en 2007, CARTAS A MI MADRE.

Waris Dirie dice que “Este es mi libro más intimista. Hay heridas que tardan en cicatrizar. El deseo de ver a mi madre de nuevo, …olvidarla, …fue intenso. Tuve que darme cuenta que el amor y el sufrimiento están muchas veces conectados. Trabajar en este libro fue doloroso, pero una experiencia realmente necesaria para mi…”

“Nací en el desierto de Somalía, no sé la edad que tengo, lo único que sé es que cada día es nuevo. 33 años ? 36 años ? ¡ Qué más da !, en el desierto no hay papeles ni falta que hacen. El desierto fue mi hogar durante toda mi infancia, yo pastoreaba el rebaño de camellos y cabras de mi padre. Lo peor era estar descalza,el suelo erizado de piedras, no podíamos pagarnos unas sandalias.

¡Cómo me sangraban los pies !. No teníamos nada, ni casa , ni agua, éramos nómadas…pero teníamos el rebaño y a nosotros mismos. ¡ Estábamos bien ! Unidos: mi madre , mis hermanos, mi Padre…me pegaba, pero… Él mandaba. Era un hombre fuerte , alto ,sólido, guerrero. Pero debo decir que años después
cuando estaba sola en Nueva York, habría preferido mil veces un bofetón de mi padre a esa soledad. Llegué a Nueva York por un milagro. Cuando tenía 13 años me escapé.

Mi padre iba a casarme con un viejo de 60 años porque le daba 5 camellos. Yo era especial, rebelde. Las niñas son educadas para trabajar y ser ofrecidas en matrimonio eso quieren los padres para sus hijas. La madre se preocupa de que su hija sea pura limpia, virgen y por eso la mía a los cinco años me llevó a la ablación. Por amor a mí. ¡ Y yo , claro quería ser “pura y limpia” ! En Somalía se practica la ablación más severa : Se extirpan clítoris y labios menores de la vagina. La herida se cose dejando sólo una abertura del diámetro de una cabeza de cerilla, Para la orina y la menstruación… Mi hermana murió desangrada Y yo desde aquel día…

Supe que ya nada podría destruirme ¡ Sólo temo a Dios ! ALÁ ES YA EL ÚNICO QUE PUEDE HACERME DAÑO…

Cuando empecé a hablar sobre la ablación en Estados Unidos,me sentí muy culpable, porque
estaba criticando la cultura de mi familia amada. Hoy me dedico a conseguir medios para formar
maestros en Somalía, educar a niñas , a las madres… Lo he logrado con la mía. Veinte años después de escaparme de mi casa he vuelto a Somalía. Me reencontré con mi madre… y ya piensa como yo ¡HAY ESPERANZA ! Para escaparme, crucé el desierto. Una mañana desperté con un león ante mí, con su enorme melena y le dije: Cómeme. Estoy preparada… y se fue. Ese día supe que ALA me reservaba para algo…y fue que encontré a una tía mía que estaba casada con un diplomático somalí destinado en Londres y pedí que me llevaran allí como criada. ¡ Nunca antes había visto blancos !.

Me pregunta se cambiaría algo de mi cuerpo ? si mi piernas que están arqueadas, pero no:
Las agradezco , Porque son hijas de mi malnutrición infantil y ellas me recuerdan quién soy.

La única hermosura que valoro es la del alma. Debemos dar gracias por estar vivos… Hoy no me falta nada… pero cuando veo el agua que se va por el desagüe al
ducharme me desespero. ¡ LO QUE HARÍAN EN EL DESIERTO CON CADA GOTA…!

Con el tiempo volví a ver mi padre, le habían robado su rebaño y operado de los ojos con un cuchillo en el desierto : Quedó ciego… A aquel hombre tan poderoso y fuerte lo vi ahora frágil y desvalido…

¡ Pero aún con la cabeza Alta !. Cuando nos despedimos me confesó: “ Tú eres como yo “.

Mi padre… ¡ estaba orgulloso de mí ! LLORÉ…

Por Waris Dirie

Un propósito

Después de mucho insistir, la mujer que tanto me propuse conquistar. Finalmente aceptó salir conmigo.

Esa tarde salí con el propósito de iniciar una nueva relación en mi vida. Mi cita era a una cuadra de mi casa, así que opté por caminar.

En el trayecto, estaba un viejo sentado en el porche de su casa que llamó mi atención. Sentado en una banqueta, con los pies descalzos, su bigote blanco y sus arrugadas manos sosteniendo un bastón viejo de madera.

Sus pantalones, que arremangados dejaban libres sus pantorrillas, y una camisa blanca, rota por el tiempo y mal abotonada; miraba la nada y lloraba y en sus lágrimas expresó tanto, que me fue muy difícil acercarme, preguntarle, o siquiera consolarlo.

Por enfrente de su casa pasé mirándolo y al cambiar su mirada fijándola en mí, le sonreí y lo saludé con un gesto, aunque no crucé la calle. Es que tenía que llegar a tiempo a la cita con la chica que finalmente había aceptado salir conmigo después de varias semanas de insistencia, no me animé, además pues no lo conocía y si bien entendí, que en la mirada de aquella lágrima, demostraba una gran necesidad.

Seguí mi camino pero sin lograr convencerme que hacía lo correcto por no seguir los impulsos de mi corazón. Después de varias horas de conversar con mi nueva conquista, la imagen del viejo en la banqueta no podía apartarla de mi mente.

¿Por qué te preocupas por alguien que no conoces? Todos tenemos problemas y no siempre encontramos ayuda. Fueron las palabras vacías de mi acompañante, que decepción.

En mi camino guardé esa imagen fundida en mis recuerdos; su mirada que encontró la mía en el infinito de la nada, ese lugar donde se encuentran más que decepciones, ya que inmediata e imperdonablemente le había negado mi compañía, y todo por ir en busca de mi egoísta felicidad.

Traté de olvidarme. Caminé rápido, como escapándome. Llegué a casa esperando que el tiempo borrara esa presencia. Pero esa lágrima no se borraba. Los viejos no lloran así por nada. Me dije.
Esa noche me costó dormir, pues la conciencia no entiende de horarios, y decidí que a la mañana siguiente volvería a la casa, y conversaría con él. ¡¡ESA NOCHE SURGIÓ UN PROPÓSITO!!…

Tal y como entendí me lo había pedido; y luego de vencer mi pena, logré dormirme. Muy temprano desperté aquél día, recuerdo preparé un termo con café, compré unos panecillos y muy deprisa fui a la casa, convencido que tendríamos mucho que conversar.

Golpeé a la puerta. Salió otro hombre: ¿Qué desea?, preguntó el hombre, mirándome con un gesto extrañado. Y contesté: Busco al anciano que vive en esta casa. Mi padre murió ayer por la tarde. Dijo entre lágrimas: ¡Murió! Dije decepcionado, las piernas se me aflojaron, la mente se me nubló y los ojos se me humedecieron. ¿Usted quién es? Volvió a preguntar.

En realidad, nadie. Contesté y agregué: Ayer pasé por la puerta de su casa, estaba su padre sentado y vi que lloraba, y a pesar de que lo saludé no me detuve a preguntarle que le sucedía, pero hoy volví para hablar con él, aunque veo que ya es muy tarde.

Ósea que usted es la persona de quien hablaba en su diario. Dijo y entonces me invitó a pasar...
Luego de servir un poco de café, me llevó hasta donde estaba su diario, y en la última hoja, sólo rezaba: hoy me regalaron una sonrisa, y un saludo amable, soy muy feliz, es un día bello.

Tuve que sentarme, fue difícil de digerir aquello. Me dolió el alma de sólo pensar lo importante que hubiera sido para ese hombre que yo cruzara aquella calle.
Me levanté lentamente y al mirar al hombre le dije:  Si hubiera cruzado la calle y hubiera conversado unos instantes con su padre… Pero me interrumpió y con los ojos humedecidos de llanto dijo: Si yo hubiera venido a visitarlo al menos una vez este último año, en lugar de andar tratando de encontrar mi felicidad satisfaciendo mis gustos y necesidades personales, quizás el saludo que usted le dio y su sonrisa, no hubieran significado tanto a mi padre…Que decepción!!


Autor: Anónimo

lunes, 16 de agosto de 2010

Los patos hacen bulla, las águilas vuelan

Nadie puede hacer que usted preste un buen servicio a las personas,  porque un buen servicio es una alternativa.

Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto.

El estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acerco, lo primero que Harvey noto fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chofer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta: Misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable…

Mi amigo Harvey quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha!

Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, ¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría una soda’ Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomare la Coca Cola dietética”

Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…”

Al comenzar el viaje, Wally le paso a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenia el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para el. Luego le aviso cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con el o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...

“Dime Wally, le pregunto mi asombrado amigo: ¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer un “Guru” del desarrollo personal.

El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustraras. El decía, “Para de quejarte” Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se eleven encima del grupo.

Esto me llego aquí, en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey.

Si, seguro que si, le dijo Wally. Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.

Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Wally el taxista tomo una diferente alternativa. El decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
(también se debe aplicar en la vida diaria, la felicidad, el amor, estado de ánimo…etc., todo dependen de uno mismo)

Autor: Anónimo

viernes, 13 de agosto de 2010

Como sobreponerse al estrés


Nuestra época está marcada por un estado de tensión constante. La sociedad moderna se transforma vertiginosamente a una velocidad cada vez más creciente. El cambio y la incertidumbre son motivo de estrés. Incluso los niños se ven en la necesidad de competir por sus calificaciones escolares ante las crecientes exigencias sociales. Mientras tanto, se van debilitando lazos importantes, a pesar de que las relaciones personales son un factor crucial para la estabilidad del ser humano.

En cierta oportunidad, un psicólogo de los Estados Unidos elaboró una lista de los acontecimientos de la vida que provocan mayor estrés. El primer lugar estaba ocupado por la pérdida de la pareja; luego, seguían el divorcio, la separación y el arresto. Según el estudio, curiosamente, hasta los sucesos dichosos pueden causar tensión, puesto que el matrimonio figuraba en el séptimo puesto, antecedido por las heridas y la enfermedad, y seguido del desempleo.

El estrés, además, induce la aparición de enfermedades. Se lo ha relacionado con dolencias como la dermatosis, las alergias, el asma, las úlceras y el cáncer, lo cual confirma que la mente y el cuerpo están íntimamente conectados. La tensión reduce la resistencia inmunológica de nuestro organismo y nos hace vulnerables a diversas afecciones. A su vez, comer o beber en exceso, en un afán de resarcir dicho estado anímico, puede ser tan dañino como el mismo estrés.Por otra parte, cualidades positivas como el sentido de responsabilidad o el perfeccionismo también incrementan el estrés.

Estar pendiente de la mirada de los otros es una causa innecesaria de tensión y de inseguridad.Lo importante es no compararse con los demás y ser fiel a uno mismo. Cada uno es protagonista de su propia historia. Por eso, la mejor manera de llevar adelante una vida positiva es tomar nuestras propias decisiones, responsabilizarse por ellas y permanecer fieles a nuestros principios, tal como somos. Se ha comprobado que quienes se cohíben o tienen dificultades para expresar sus opiniones o sentimientos suelen ser más vulnerables al estrés.

Más que el ajetreo de la vida moderna, la inseguridad y la ansiedad son los factores que menoscaban en mayor grado la salud física y mental. Dicen que las máquinas no se dañan por el uso continuo, sino por la fricción constante. Indudablemente, la preocupación y el estrés son factores que ejercen “fricción”en la existencia de una persona.

Hace algunos años, conocí al doctor Anthony Marsella, psicólogo y académico de la Universidad de Hawai. Para combatir el estrés, el doctor Marsella sugería lo siguiente: regular el ritmo de vida diario, mantener un pensamiento positivo y constructivo, no posponer lo que requiera atención inmediata, hacer tiempo para orar, meditar o reflexionar, alimentarse con una dieta balanceada, hacer ejercicio de manera regular, dormir adecuadamente y mantener la comunicación con otras personas.

Una vez leí sobre un pueblo estadounidense llamado Roseto, situado en Pensilvania, que ostentaba una tasa considerablemente baja de muertes por enfermedades cardíacas, que, por lo general, suelen relacionarse con el estrés. En la localidad, fundada por inmigrantes italianos, había un gran porcentaje de habitantes que comía en exceso; su dieta incluía grandes cantidades de grasa y carnes, y muchos de ellos eran fumadores. Los especialistas trataron de averiguar la razón de su buena salud. Pronto descubrieron que el pueblo era como una gran familia unida, en la que todos se preocupaban recíprocamente por el bienestar del otro y disfrutaban de buenas relaciones de intercambio entre vecinos.Desafortunadamente, con el paso del tiempo, los sólidos lazos entre los integrantes de la comunidad de Roseto se fueron rompiendo. Como resultado, debido a que los hábitos alimenticios siguieron siendo los mismos, la tasa de enfermedades cardíacas comenzó a subir gradualmente, hasta alcanzar el promedio del resto de los Estados Unidos.

Tener un buen amigo, alguien a quien acudir para recibir un consejo, con quien hablar confiadamente sobre cualquier tema, nos permite conservar el equilibrio y sentirnos bien. El buen humor y la risa constituyen otro elemento importante para aliviar la tensión.Remedios simples, como dormir, alimentarse bien, bañarse o hacer ejercicios ligeros también ayudan mucho. El secreto es aprovechar nuestro tiempo con sabiduría y permitirnos un refrescante cambio de ritmo de vez en cuando. Todos deberíamos procurarnos cada día un tiempo para descansar, ya sea escuchando música o caminando al aire libre, aunque sea por diez o quince minutos.

Al encontrarnos ante una situación agobiante, es natural que nos sintamos las personas más miserables y desdichadas del planeta. Cuando se experimenta una fuerte tensión y ansiedad, es fácil devanear en cavilaciones o que surja el deseo de aislarse. En una circunstancia como esa, un médico recomienda como tratamiento realizar sesiones en grupo entre personas que estén confrontando la misma situación; de esa manera, todos pueden emplear su energía en buscar el modo de ayudarse mutuamente. Al parecer, este tipo de terapia grupal ha sido exitoso.Cuando salimos de nuestro aislamiento y nos ponemos en acción para bien de los demás, hacemos que brote de nuestro interior un enorme caudal de esperanza y de vitalidad.

Relajarnos en casa sin hacer nada no es la mejor manera de eliminar el estrés o de recomponernos. En ocasiones, poner nuestro empeño en algo fuera de nosotros mismos puede convertirse en el remedio más efectivo para aliviar la tensión.Por fortuna, la vida del ser humano está dotada de la capacidad innata de convertir lo negativo en positivo. La clave es aprovechar el estrés como un viento a favor que nos permita remontar vuelo, y no dejarnos abatir por él. Todo depende de nuestra decisión. Como enseña el budismo, lo que alienta nuestra vida, en su nivel más profundo, son la determinación y la postura espiritual.Un avión no puede volar sin la resistencia del aire que propicie su ascenso. Del mismo modo, experimentar problemas ante los cuales desafiarnos, nos permite encontrar el rumbo de nuestras existencias. Todo depende de hacer buen uso del viento.

Ya que mientras vivamos experimentaremos inevitablemente estrés en la vida, lo importante es aprender a manejarlo y a aprovecharlo para impulsar nuestro crecimiento, ampliar nuestros horizontes y encontrar mayor felicidad.

por Daisaku Ikeda

El Anillo



"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?".

El maestro sin mirarlo, le dijo:

Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó:

Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
Encantado, maestro titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.
Bien asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Cuanto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación. Maestro dijo lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Qué importante lo que dijiste, joven amigo contestó sonriente el maestro Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregunta cuánto te da por él, pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
58 MONEDAS !!!!!!!!! Exclamó el joven.
Si, replicó el joyero, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente.

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

Jorge Bucay

jueves, 12 de agosto de 2010

Dos amigos entrañables...


Hubo una vez dos mejores amigos. Ellos eran inseparables, eran una sola alma. Por alguna razón sus caminos tomaron dos rumbos distintos y se separaron. Yo nunca volví a saber de mi amigo hasta el día de ayer, después de 10 años, que caminando por la calle me encontré a su madre. La saludé y le pregunté por mi amigo. En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas y me miró a los ojos diciendo: murió ayer.... No supe qué decir, ella me seguía mirando y pregunté cómo había muerto. Ella me invitó a su casa, al llegar allá me ofreció sentarme en la sala vieja donde pasé gran parte de mi vida, siempre jugábamos ahí mi amigo y yo.

Me senté y ella comenzó a contarme la triste historia. Hace 2 años le diagnosticaron una rara enfermedad, y su cura era recibir cada mes una transfusión de sangre durante 3 meses, pero recuerdas que su sangre era muy rara?, sí, lo sé, igual que la tuya.... Estuvimos buscando donadores y al fin encontramos a un señor vagabundo. Tu amigo, como te acordarás, era muy testarudo, no quiso recibir la sangre del vagabundo. él decía que de la única persona que recibiría sangre sería de ti, pero no quiso que te buscáramos, él decía todas las noches: no lo busquen, estoy seguro que mañana si vendrá.... Así pasaron los meses, y todas las noches se sentaba en esa misma silla donde estás tú sentado y rezaba para que te acordaras de él y vinieras a la mañana siguiente.

Así acabó su vida y en la última noche de su vida, estaba muy mal, y sonriendo me dijo: madre mía, yo sé que pronto mi amigo vendrá, pregúntale por qué tardó tanto y dale esa nota que está en mi cajón. La señora se levantó, regresó y me entregó la nota que decía: Amigo mío,sabía que vendrías, tardaste un poco pero no importa, lo importante es que viniste. Ahora te estoy esperando en otro sitio espero que tardes en llegar, pero mientras tanto quiero decirte que todas las noches rezaré por ti y desde el lugar en que estoy te estaré cuidando, mi querido mejor amigo. ¿Ah, por cierto?, ¿te acuerdas por qué nos distanciamos? si..., fue porque no te quise prestar mi pelota nueva, jaja, qué tiempos ....éramos insoportables, bueno pues quiero decirte que te la regalo y espero que te guste mucho .

Te quiere mucho: tu amigo por siempre.

Anónimo

martes, 10 de agosto de 2010

Mi madre

Mi madre fue una sencilla mujer del Japón, como muchas nacidas a fines del siglo XIX, cuya vida estuvo por entero dedicada a su difícil esposo y a la crianza de sus ocho hijos, siete varones y una niña. Yo fui el quinto de ellos. Pero también hubo en mi hogar dos niños adoptados, por lo que, en total, fuimos diez hijos. La vida de mi madre no fue de ninguna manera fácil. Mi padre, quien murió en 1956, fue un hombre terco y obstinado, que se ganó en el vecindario el mote de "el intransigente". No me cabe duda de que ella necesitó una enorme dosis de paciencia para mantenerse al lado de su esposo, hasta que este falleció.

Además de realizar las labores domésticas, mi madre también contribuía con el negocio familiar de las algas marinas. Producirlas toma muchísimo tiempo, y es un trabajo realmente duro. Todos los días, durante la temporada de cosecha, ella se subía a un pequeño bote, muy temprano a la mañana, y partía a recoger algas. Para sacarlas, tenía que meter las manos en el agua helada del mar, por lo que siempre las tenía resquebrajadas y adoloridas. Como si eso fuera poco, debía cocinar y cuidar a los niños; y aun así, siempre mantenía la casa limpia: quitaba el polvo, barría y, con un paño húmedo, limpiaba con sumo cuidado cada uno de los tatami (esteras) del piso. No era raro que cargara a uno de los niños sobre sus espaldas mientras lavaba la ropa a mano, o que remendara prendas hasta avanzadas horas de la noche.

Jamás la vi tomar un descanso o dormir una siesta. Creo que estaba demasiado ocupada para detenerse a reflexionar sobre el sentido de su vida. Pero dio lo mejor de sí como ama de casa. Ella nunca habría podido realizar tantas labores hogareñas ni mantenernos alimentados y vestidos pulcramente, si no hubiese sido una mujer muy bien organizada y metódica. Su trabajo era tan eficiente, que era casi un arte. Jamás actuaba infructuosamente, y la distribución que daba a cada cosa en el hogar tenía un sentido y un propósito. Mi madre no fue en modo alguno alguien excepcional, pero considero que fue una gran mujer.

En aquella época existía un claro dominio masculino dentro de la sociedad, por lo que las mujeres tenían escasas oportunidades y ningún poder de decisión. Sin embargo, pese a lo difícil de las circunstancias, mi madre siempre sacó fuerzas de su interior y se entregó sin descanso al bienestar de su familia. Ella, que jamás se quejaba de nada, solía decir, con su eterno buen humor, que éramos los "campeones de la pobreza". Cualquiera fuese mi circunstancia, su presencia me llenaba de esperanza y de coraje.

Llevo eternamente grabadas las palabras de mi madre en el corazón. A veces, parecen resplandecer como si una refulgente luz brotara de un diamante. Aún puedo sentir que me habla con una voz cálida y cariñosa, que apacigua mi espíritu y me otorga nuevo vigor. Una voz que me alienta a hacer lo correcto y me ayuda a distinguir lo que está bien de lo que está mal. Recuerdo vívidamente sus palabras sencillas, nada extraordinarias: "Nunca hagas algo que les cause problemas a los demás"; "no mientas". Y cuando comenzamos a asistir a la escuela, nos advirtió: "Una vez que decidan hacer algo, asuman la responsabilidad y háganlo".

También aprendí de sus acciones. A pesar de que éramos tantos los niños con los que tenía que lidiar en todos los aspectos, desde distribuir la comida para ellos hasta intervenir en nuestras peleas, siempre se mostraba justa e imparcial. De hecho, era una jueza y árbitra muy diestra.

Recuerdo una ocasión en que estábamos cortando una sandía para compartirla. Uno de los niños, que ya había terminado su porción, le dijo a mi madre: "Yo sé que a ti no te gusta la sandía; ¿puedo comerme tu pedazo?". Ella le respondió: "Ah, es que de pronto comenzó a gustarme", y apartó una porción para otro de los niños, que estaba ausente. La voz y la expresión de mi madre en aquel momento han quedado grabadas de manera indeleble en mí. Recuerdo cuánto me conmovió la imparcialidad de su amor. A pesar de ser una mujer adulta, nunca olvidaba lo importantes que resultaban esas pequeñas cosas para los chicos.

Un incidente ocurrido durante la guerra me mostró la gran fuerza interior de mi madre. En marzo de 1944, cuando arreciaban los bombardeos en Tokio, recibimos la orden de evacuar la casa donde habíamos crecido, pues tenían que demolerla para hacer un cortafuegos. Apenas habíamos logrado trasladar nuestras pertenencias a la casa de mi tía y estábamos a punto de mudarnos, cuando comenzó una incursión aérea sobre el vecindario. El lugar quedó envuelto en llamas, y la casa de mi tía, que recibió un impacto directo, se incendió totalmente. Lo único que mi hermano menor y yo pudimos rescatar de las llamas fue un viejo baúl. A la mañana siguiente, bajo la bruma del nuevo día, abrimos el baúl, nuestra única posesión.

Lo que encontramos adentro fue una sombrilla y unas muñecas decorativas que en el Japón suelen colocarse para celebrar el Día de las Niñas, el 3 de marzo. "¡Sólo se salvaron del fuego estas cosas inútiles!", nos lamentamos desilusionados. Pero, a pesar de que debió de haber sentido la misma profunda frustración, mi madre se negó a entregarse al desánimo: "Algún día, volveremos a vivir en una hermosa casa donde exhibiremos las muñecas como corresponde". Sus palabras nos arrancaron una sonrisa, y luego, francas risas. En esas risas encontramos la esperanza.

Guardo claramente en mi memoria otro episodio de la guerra. Fue cuando vi un B-29 estadounidense que había sido alcanzado por una descarga de fuego de ofensiva. Quedé paralizado cuando observé al joven piloto del avión lanzarse a tierra en su paracaídas. Supe después que, cuando descendió, una multitud de vecinos comenzó a atacarlo, hasta que finalmente intervino la policía y se lo llevó. Corrí a casa y le conté a mi madre lo que había visto. Sinceramente acongojada, dijo: "¡Qué terrible, su madre debe de estar muy preocupada por él!". Para ella no tenía la menor importancia que el piloto fuera o no enemigo. Su respuesta me impresionó profundamente.

Mi madre fue una persona común, que siempre se sintió a gusto con la tranquila existencia que llevaba en su pequeño rincón del mundo. Así y todo, de esa vida sencilla y sin pretensiones que ella vivió, yo aprendí muchas cosas importantes. Gracias a su ejemplo, comprendo claramente que no hay razón para que una madre se sienta disminuida o piense mal de sí misma por no haber recibido una gran educación. Una mujer que trata de aprender de todo lo que la rodea y que sabe utilizar plenamente la sabiduría que va adquiriendo en su vida cotidiana, es un ejemplo irremplazable para sus hijos.

Apenas una semana antes de morir, mi madre me dijo: "He triunfado en la vida". ¿Cuántas personas podrían afirmar otro tanto sin temor a equivocarse?

Por: Daisaku Ikeda

La principal diferencia entre los que han fracasado y han tenido éxito son sus hábitos o costumbres

Los buenos hábitos son la clave para conseguir el éxito. Los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso. Así que hay una gran ley que tengo que obedecer si quiero triunfar: me formaré buenos hábitos, buenas costumbres. Cuando era niño era esclavo de mis instintos. Ahora ya mayor, seré esclavo de los hábitos. Puesto que tengo que ser esclavo de los hábitos, lo seré de los buenos y no de los malos. Tengo que desterrar de mi vida toda mala costumbre y dedicarme a adquirir buenas costumbres. Éstas serán el gran tesoro para mi existencia. Tengo que adquirir la buena costumbre de leer cada día algo provechoso. Ningún día sin leer algo que forme mi personalidad. Hasta que adquiera la costumbre de leer. Un día que se me pase sin leer es ya un empobrecerme y nunca lograré recuperar ese día perdido.

Los pocos ratos que dedico a mis lecturas de temas que formen mi personalidad serán un precio insignificante comparados con el éxito y la felicidad que voy a conseguir con la buena costumbre de leer. Si leo temas que aumenten mi cultura caminaré erguido entre los hombres y no me reconocerán, porque soy un nuevo hombre, con una nueva vida. La conversación del que cada día lee algo formativo, siempre será más atractiva y provechosa. La lectura buena es como la linterna que llega a la oscuridad de mi cabeza y hace huir todas las alimañas de los malos pensamientos.

Tomado de la
Sexta regla extracto del célebre libro de Og Mandino "El vendedor más grande del mundo"

lunes, 9 de agosto de 2010

La leyenda Árabe

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto, en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO. Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA. Intrigado, el amigo preguntó: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo".

Cuento popular

Si...


Si puedes llevar la cabeza sobre los hombros bien puesta,
Cuando otros la pierden y de ello te culpan;
Si puedes confiar en ti cuando todos de ti dudan,
Pero tomas en cuenta sus dudas;
Si puedes esperar sin que te canse la espera,
O soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
O ser odiado sin dar cabida al odio,
Y no por eso parecer demasiado bueno o demasiado sabio,

Si puedes soñar sin que tus sueños te dominen;
Si puedes pensar sin que tus pensamientos sean tu meta,
Si puedes habertelas con triunfo y con desastre
Y tratar por igual a ambos farsantes;
Si puedes tolerar que los bribones
Tergiversen la verdad que has expresado,
Y la conviertan en trampa Para necios,
O ver en ruinas la obra de tu vida
Y agacharte y reconstruirla con viejas herramientas;

Si puedes hacer un atadijo con todas tus ganancias
Y arrojarlas al capricho del azar,
Y perderlas, y volver a empezar desde el principio
Sin que salga de tus labios una queja;
Si puedes poner al servicio de tus fines corazón, entusiasmo y fortaleza, aun agotados,
Y resistir aunque no to quede ya nada,
Salvo la voluntad, que les diga: "iAdelante!";

Si puedes dirigirte a las multitudes sin perder tu virtud,
Y codearte con reyes sin perder la sencillez;
Si no pueden herirte amigos ni enemigos;
Si todos cuentan contigo, pero no en demasia;

Si puedes llenar el implacable minuto
Con sesenta segundos de esfuerzo denodado,
Tuya es la tierra y cuanto en ella hay,
Y, más aun, serás un hombre, hijo mío!

Autor: Rudyard Kipling

jueves, 5 de agosto de 2010

Amor de Juventud


Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor, usted nunca encontrará la felicidad.

Es tan natural sentirse atraído, estar interesado y enamorarse durante la juventud como lo es para las plantas florecer en primavera. Y más aún, las agonías por amor son muchas y variadas.

Mientras todos son libres de enamorarse o sentirse atraídos por alguien y nadie tiene el derecho de inmiscuirse en sus asuntos privados; como un viejo amigo, me gustaría explicarles cuán importante es, desde mi punto de vista, no perder la visión de luchar por su propio desarrollo personal. Por supuesto, no hay reglas en el amor ni en el matrimonio y nadie tiene derecho de restringirle de ninguna manera. Pero no me gusta ver a jóvenes envueltos en relaciones frívolas sufriendo y agonizando por ellas cuando deberían estar plenos y felices.

Mi maestro con frecuencia decía que cuando una mujer actuaba con dignidad en sus relaciones, los problemas podían resolverse. Las mujeres, decía, no deberían tener actitudes facilistas, actitudes que tomen el amor a la ligera, ya que ello les llevaría a lamentaciones y sufrimientos.

Mientras escribo estas palabras con las jóvenes particularmente en mis pensamientos, mucho de lo que digo también se aplica a los jóvenes.
Para mi, el amor debería ser la fuerza que nos ayude a expandir nuestras vidas, hacer brotar nuestro potencial con una fresca vitalidad. Esto es lo ideal, pero muy a menudo, las personas pierden la objetividad al enamorarse.

La pregunta es: “¿Esta persona le inspira a trabajar más duro, o le distrae de aquello que tiene que hacer?. ¿Su presencia le determina a entregar más energía en sus actividades, a ser una mejor persona?. ¿Le inspira a realizar sus metas futuras y trabajar por ellas? o, ¿Es esa persona su foco central, opacando todo lo demás?”.

Si usted está siendo negligente en relación a lo que debe hacer, olvidando su propósito en la vida debido a la relación que tiene, me temo que se encuentra mal encaminado. Una sana relación, desde mi punto de vista, es aquella en la cual las dos personas se animan para conseguir sus respectivos objetivos, a la vez que comparten sus anhelos y sus sueños. Una relación debe ser motivo de inspiración, vitalidad y esperanza.

En vez de convertirse en una pareja cerrada, creando un mundo en el cual sólo ustedes dos existen, es mucho más sano aprender de aquellos aspectos de su pareja que usted admira y respeta, y continuar haciendo esfuerzos por mejorar y desarrollarse usted mismo. Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito, una vez escribió: “El amor no son dos personas mirándose una a la otra, pero sí dos personas mirando juntas hacia la misma dirección”.

Sé que gran parte de nuestra vida cotidiana tiende a ser rutinaria y poco emocionante y por eso hacer esfuerzos sostenidos para mejorarnos a nosotros mismos, puede ser difícil, pero entonces cuando usted se enamora, la vida parece estar llena de drama y emoción y sentirá que es el protagonista de una novela. Pero si usted se pierde en el amor porque se aburre y pierde todos sus caminos en la vida, entonces el amor no es otra cosa que un escape. Espero que no sucumba a esta visión de que el amor es el todo y el final, creyendo que mientras esté enamorado, nada más importa.

Incluso si usted intenta usar el amor como un escape la euforia, definitivamente, no durará mucho. Como si fuera poco usted sólo se encontrará con más problemas, dolor y tristeza. Por más que lo intente, no podrá escapar de sí mismo. Si se mantiene débil internamente, el sufrimiento lo perseguirá donde quiera que vaya. Nunca encontrará la felicidad si no cambia desde su interior. La felicidad no es algo que otro, como su ser amado, pueda brindarle. Usted tiene que conseguirla por sus propios medios. La única manera de hacerlo es desarrollando su propio carácter y capacidades como ser humano, maximizando totalmente su potencial. Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor usted nunca encontrará la felicidad.

Sé que ahora puedo parecer un padre estricto, pero sólo digo esto por el bien de los jóvenes, particularmente aquellas jóvenes que muy frecuentemente son tan vulnerables a la persuasión de los jóvenes. Ellas actúan como si estuviesen aturdidas y pierden la habilidad de tomar decisiones calmadas y racionales.

Debido a que las jóvenes son las que más frecuentemente salen heridas, ellas tiene todo el derecho de darle valor a su dignidad y buscar su propio beneficio.
Es por esa razón que yo siento lo importante que es para las jóvenes desarrollar fuerza interior y auto respeto.

Es degradante estar buscando aprobación constantemente. Si usted se encuentra en una relación donde no es tratada como demanda su corazón, espero que tenga el coraje y la dignidad de decidir que es mejor correr el riesgo de estar sola por un tiempo a mantener una relación infeliz.

El amor verdadero no son dos personas dependiendo la una de la otra, sólo puede ser alimentado entre dos personas fuertes, seguras de su individualidad. Una persona superficial, tendrá sólo relaciones superficiales. Si usted desea experimentar el amor verdadero, es importante primero, desarrollar una fuerte auto-identidad. El amor verdadero no es hacer aquello que el otro desea que haga, o pretender ser alguien que usted no es. El amor ideal se consigue solo entre dos personas sinceras, maduras e independientes.

Por: DAISAKU IKEDA

EDUCA A TUS HIJOS CON UN POCO DE HAMBRE Y UN POCO DE FRÍO


El amor que les tenemos a nuestros hijos nos lleva muchas veces a cegarnos y a olvidar lo que los hará felices a la larga. Es muy común en estos tiempos que los padres de familia, sobre todo los de ciertos recursos económicos, les construyamos un mundo irreal, sacado de un cuento de Walt Disney, aislándolos así de la realidad. Cuando tarde que temprano el cuento termina, nuestros hijos se enfrentan a un mundo que desconocen, que no comprenden, lleno de trampas y callejones sin salida que no saben sortear, y las consecuencias son peores a las que quisimos evitar.

Hace poco la imagen de un padre con lágrimas en los ojos conmovió profundamente al mundo entero. Pelé, el gran ídolo del fútbol de los últimos tiempos, quien a diferencia de otras ocasiones, dio una de las ruedas de prensa más tristes y dolorosas de su vida: su hijo, Edson de 35 años, fue arrestado junto a 50 personas más en la ciudad de Santos-Brasil. El hijo de Pelé fue acusado de asociación delictiva con narcotraficantes y puede ser condenado a 15 años de cárcel. Con lágrimas en los ojos, el ex futbolista brasileño admitió públicamente que su hijo resultó involucrado en una pandilla de traficantes de cocaína arrestados por la policía.

Pelé dijo a los medios: "como cualquier padre, es triste ver a tu hijo metido en grupos como ése y ser arrestado, pero él tendrá que sufrir las consecuencias". Y agregó, "desafortunadamente, yo quizás estaba demasiado ocupado y no me di cuenta. Es lamentable, porque yo siempre he peleado contra las drogas y no noté lo que pasaba en mi propia casa".

Pelé es un personaje mundial admirable como deportista y hombre honesto que no perdió su humildad como otras figuras del deporte. Sin embargo, es triste que un hombre bueno y talentoso como él se haya "distraído" en su jugada más importante: la formación de sus hijos.

La historia de Pelé no es un hecho aislado. Por desgracia es la vida de cientos de padres de familia de estas épocas atrapados en una agenda saturada de trabajo y de compromisos fuera de casa. Papás que compensan la falta de atención a sus hijos con bienes materiales. Los inscriben en las mejores escuelas, los rodean de lujos y comodidades y piensan que con eso ya cumplieron con su tarea de padres, cuando lo único que han logrado es formar niños que desconocen el hambre y tiran lo que no les gusta. Hijos tiranos, pequeños monstruos insoportables y prepotentes que sufrirán y harán sufrir a sus semejantes porque desde pequeños se han salido con la suya. Muchachitos que creen que sentir frío o calor es cuestión de aire acondicionado, que el cansancio que han sentido se limita a caminar unas cuantas cuadras porque no hallaron estacionamiento frente a la discoteca, jovencitos que piensan que el trabajo de los padres es firmar cheques para que ellos tengan todo lo que se les antoja.

¿Qué posibilidades tienen nuestros hijos de convertirse en hombres y mujeres de bien si los papás les damos todo y no les educamos la voluntad? ¿Qué hijos estamos formando si con nuestra actitud les mostramos que el dinero es lo más importante en la vida?

Confucio decía "Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío". Proverbios señala "Corrige a tus hijos". Cuánto bien hacen los padres a los hijos cuando ponen esa máxima tan sencilla en práctica. Y cuánto daño les hacen al ponerles todo en bandeja de plata.

Hay muchas realidades que como padres quisiéramos desaparecer; el sufrimiento de los hijos, el exceso de sudor, de esfuerzo, y las carencias económicas. Sin embargo, quizás esas realidades no los hagan felices de momento, pero a la larga puedan forjarlos como hombres y mujeres de bien.
 
Ojalá que más padres de familia tengan la inquietud de enterarse por dónde andan sus hijos. Que no les vaya a pasar que cuando tengan tiempo deban decir: "Estaba demasiado ocupado y no me di cuenta".
 
Autor: Anónimo

A corregir la miopía


Es hora de que nos levantemos y actuemos fervientemente con la esperanza de mejores días.
Los grandes retos producen grandes hombres y mujeres, capaces de vencer sus propios pensamientos negativos y mirar hacia el futuro que se desea construir con determinación y gallardía.

Panamá, tierra donde cruzan los dos mares, puente que une al norte y el sur, tierra que ha visto nacer los corazones de hombres y mujeres, jóvenes y niños dignos. Es hora de que nos levantemos y actuemos fervientemente con la esperanza de mejores días. Como decía Walt Disney, ‘‘si lo sueñas, puedes hacerlo’’.

Panamá se merece que veamos más allá de donde nuestra mirada generalmente alcanza; soñar con imposibles para lograr posibles.

¿Cuál será la visión de nuestro país dentro de 15 ó 20 años? ¿Qué deseamos legar a nuestros hijos o nietos? O sencillamente podemos, como decía alguien, ‘‘tomarnos la foto como héroes ahora y mañana a otro con el problema’’, como ya hemos hecho.

La gran agenda nacional es la prioridad de Panamá; algo que sobrepasa el partido político o personas que entran al Palacio de las Garzas cada cinco años; algo que busque objetivos básicos y estrategias de desarrollo culturales y étnicas; que lleve siempre a Panamá hacia grandes desafíos y logros. No hablamos de una uniformidad de políticas, ni de seres humanos iguales, sino del verdadero deseo del pueblo, con todos sus elementos - positivos o negativos- hacia un futuro sostenible de esta tierra. Lamentable sería que cada cinco años cambiáramos de dirección, pues nunca avanzaríamos correctamente.

Panamá se encuentra ante los ojos del mundo. Los deseos personales y los de la nación, así como la soberanía y el desarrollo de la felicidad que cada panameño ha deseado desde los inicios como república, no solo se lograrán con el cambio estructural de políticas y lineamientos de gobierno, o nuevas leyes que ayudan a delinear estructuralmente un país. El cambio se producirá como parte integral de esa sociedad multi cultural que somos.

Pensar que solo unos cuantos pueden cambiar o mejorar este país es igual que pensar que unos cuantos son el problema del país. Todos por igual, presidentes o presidentas, trabajadores y empresarios, campesinos, amas de casa, funcionarios de Gobierno, indígenas y extranjeros (residentes en Panamá), ricos y pobres, jóvenes y niños de cualquiera edad, debemos participar, pues tenemos el potencial de cambio de la comunidad, de la sociedad, del país y el mundo. El solo hecho de creer fielmente en este principio, cambia la estructura general de nuestra nación.

Han existido grandes hombres que, fieles a este principio, actuaron sin pensar que otros lo fueran a hacer por ellos. Actuaron fervientemente con el ideal de ver la bandera panameña ondear en todos los rincones de nuestra nación. Asumir la responsabilidad del pasado y enfrentarse con fe (en nosotros mismos) hacia el futuro, con todos los panameños como fuente de consulta, diálogo y optimismo, es lo que nos depara. ¡Corrijamos la miopía!

Durante muchos años he sido un fiel observador de las políticas socioeconómicas de mi país. Deseo aclarar de inicio que no pertenezco a ningún partido o facción política, grupo o asociaciones que intervengan dentro del acontecer político de Panamá. Soy un simple ciudadano panameño con deseo de aportar algo a su querido país y lo que me invita a escribir estas líneas es la preocupación constante por la tierra.

El grado de participación que tomaré de ahora en adelante frente a posiciones estará siempre basado en un sentimiento patriótico y humanista por nuestra querida Panamá.

Nuestro país enfrenta grandes retos, envidiables para muchos, así como grandes responsabilidades para nosotros. Retos que sobrepasan los ámbitos políticos, el revanchismo entre partidos o familias, las ideologías atrasadas e incluso, nuestros propios conceptos personales para colocar el objetivo en un plano nacional.

Según nuestro punto de vista, Panamá vive una grandiosa y única oportunidad. No hablamos solo de la reversión del Canal o el cambio de milenio, sino también de un mejoramiento continuo de la calidad de vida de cada panameño; de trabajar por una actitud de servicio hacia las demás personas, por una justicia social para todos; por una actitud positiva hacia nuestros recursos humanos y naturales y hacia nuestro medio ambiente. En fin, por el futuro de Panamá.

Hoy tenemos una gran montaña que escalar hacia el siglo venidero. Una montaña que abriga esperanzas, felicidad, tristezas y otras cosas. Una montaña que nos toca escalar a todos por igual, paso a paso y como nunca antes en la historia de Panamá. Un poema de un gran escritor, Daisaku Ikeda, dice: ‘‘Dijo un celebre alpinista, ¿por qué me dedico a escalar? ¡Porque existen las montañas!’’. Una actitud semejante debemos tener frente al gran reto que cada panameño tiene. Sencillamente es enfrentarlo y siempre salir victorioso.

Panameños, escalemos juntos la montaña del siglo XXI.
 
Por Paul Bocanegra Quesada

29-3-2000

Diferencia que marca la diferencia



Los deseos primarios de toda persona son: ser felices, progresar y ganar más dinero. Una forma efectiva de lograr estos anhelos es siendo ricos y prósperos.

Así como hay personas pobres y personas ricas hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco mas de 150 años eran casi desconocidos hoy son, sin embargo, países desarrollados y ricos.

La diferencia entre países pobres y ricos tampoco esta en los recursos naturales con que cuentan, pues Japón tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial: su territorio es como una inmensa fabrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza.

Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras más grande del mundo. No tiene Cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, pastorea y cultiva solo cuatro meses al año ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Al igual que Japón no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad muy difícilmente superable, es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y abajo, que lo ha convertido en la caja fuerte del Mundo.

Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación; otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fabricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.

Finalmente, no podemos decir que la raza marca la diferencia, pues en los países Centro Europeos o Nórdicos vemos como los llamados vagos de América latina (¡¡nosotros!!) o de África, demuestran ser la fuerza productiva de estos países, no así en sus propios países donde nunca supieron someterse a las reglas Básicas que hacen a un país grande.

¿Qué es entonces lo que hace la diferencia? LA ACTITUD DE LAS PERSONAS HACE LA DIFERENCIA.

Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas y recuerden que el orden podría ser discutido sanamente:

1. La moral como principio básico 2. El orden y la Limpieza 3. La honradez 4. La puntualidad 5. La responsabilidad 6. El deseo de superación 7. EL respeto a la ley y los reglamentos 8. El respeto por el derecho de los demás 9. Su amor al trabajo 10. Su afán por el ahorro y la inversión

¿Necesitamos más leyes? ¿No sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas 10 simples Reglas?

En los países pobres, solo una mínima (casi ninguna) parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria.

No somos pobres porque a nuestro país le falte riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros, simplemente por Nuestra Actitud.

Nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades. Cuanto más empeño pongamos en nuestros actos y cambiemos NUESTRA ACTITUD, nuestro país cambiará por la senda del progreso y bienestar...

Autor: Anónimo.