lunes, 9 de agosto de 2010
Si...
Si puedes llevar la cabeza sobre los hombros bien puesta,
Cuando otros la pierden y de ello te culpan;
Si puedes confiar en ti cuando todos de ti dudan,
Pero tomas en cuenta sus dudas;
Si puedes esperar sin que te canse la espera,
O soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
O ser odiado sin dar cabida al odio,
Y no por eso parecer demasiado bueno o demasiado sabio,
Si puedes soñar sin que tus sueños te dominen;
Si puedes pensar sin que tus pensamientos sean tu meta,
Si puedes habertelas con triunfo y con desastre
Y tratar por igual a ambos farsantes;
Si puedes tolerar que los bribones
Tergiversen la verdad que has expresado,
Y la conviertan en trampa Para necios,
O ver en ruinas la obra de tu vida
Y agacharte y reconstruirla con viejas herramientas;
Si puedes hacer un atadijo con todas tus ganancias
Y arrojarlas al capricho del azar,
Y perderlas, y volver a empezar desde el principio
Sin que salga de tus labios una queja;
Si puedes poner al servicio de tus fines corazón, entusiasmo y fortaleza, aun agotados,
Y resistir aunque no to quede ya nada,
Salvo la voluntad, que les diga: "iAdelante!";
Si puedes dirigirte a las multitudes sin perder tu virtud,
Y codearte con reyes sin perder la sencillez;
Si no pueden herirte amigos ni enemigos;
Si todos cuentan contigo, pero no en demasia;
Si puedes llenar el implacable minuto
Con sesenta segundos de esfuerzo denodado,
Tuya es la tierra y cuanto en ella hay,
Y, más aun, serás un hombre, hijo mío!
Autor: Rudyard Kipling
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