Los buenos hábitos son la clave para conseguir el éxito. Los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso. Así que hay una gran ley que tengo que obedecer si quiero triunfar: me formaré buenos hábitos, buenas costumbres. Cuando era niño era esclavo de mis instintos. Ahora ya mayor, seré esclavo de los hábitos. Puesto que tengo que ser esclavo de los hábitos, lo seré de los buenos y no de los malos. Tengo que desterrar de mi vida toda mala costumbre y dedicarme a adquirir buenas costumbres. Éstas serán el gran tesoro para mi existencia. Tengo que adquirir la buena costumbre de leer cada día algo provechoso. Ningún día sin leer algo que forme mi personalidad. Hasta que adquiera la costumbre de leer. Un día que se me pase sin leer es ya un empobrecerme y nunca lograré recuperar ese día perdido.
Los pocos ratos que dedico a mis lecturas de temas que formen mi personalidad serán un precio insignificante comparados con el éxito y la felicidad que voy a conseguir con la buena costumbre de leer. Si leo temas que aumenten mi cultura caminaré erguido entre los hombres y no me reconocerán, porque soy un nuevo hombre, con una nueva vida. La conversación del que cada día lee algo formativo, siempre será más atractiva y provechosa. La lectura buena es como la linterna que llega a la oscuridad de mi cabeza y hace huir todas las alimañas de los malos pensamientos.
Tomado de la
Sexta regla extracto del célebre libro de Og Mandino "El vendedor más grande del mundo"

No hay comentarios:
Publicar un comentario